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Nombres
Ore, Luis Jerónimo de, 1554- ca. 1630
CL UDEC ALDCO /RAP 000466 · Persona · 1554-1630

Luis Jerónimo de Oré (1554-1630) fue un fraile franciscano nacido en Huamanga (Virreinato del Perú). Desde joven recibió formación musical y lingüística, lo que marcó su vocación misionera. Estudió en Cuzco y en la Universidad de San Marcos, donde se ordenó sacerdote en 1581. Participó en el III Concilio Limense y se destacó por su empeño en traducir y difundir la doctrina cristiana en lenguas indígenas como el quechua, aimara y otras.
Su vida estuvo dedicada a la evangelización. Fue autor de obras fundamentales como el "Symbolo Catholico Indiano" y el "Rituale seu manuale peruanum" (Nápoles, 1607), que combinaban catequesis, lingüística y descripciones culturales. En 1620 fue nombrado obispo de La Concepción (Reino de Chile), donde impulsó la organización pastoral, fundó seminarios y buscó pacificar la región en medio de la guerra araucana.
Murió en 1630, dejando como legado su método de catequización a través de la música y su profundo interés por las lenguas nativas, que consideraba esenciales para la evangelización y la integración cultural.

Escandón, Francisco Antonio de
CL UDEC ALDCO /RAP 000474 · Persona · 16??-1739

Francisco Antonio de Escandón nació en Madrid, España, y fue religioso de los Clérigos Regulares de San Cayetano (teatinos). Desarrolló su ministerio sacerdotal en España y en otros países de Europa, ocupando diversos cargos dentro de su congregación. Se destacó como predicador del rey Felipe V en su corte, lo que le dio gran prestigio en el ámbito eclesiástico y político.
El papa Inocencio XII lo eligió obispo de Concepción el 12 de mayo de 1723. Fue consagrado en España ese mismo año y tomó posesión de su diócesis en 1724, sucediendo a Juan de Nicolalde, promovido al arzobispado de Charcas. Durante su gestión en Concepción, reparó la catedral, impulsó el seminario local y enfrentó los problemas diocesanos, destacando especialmente su labor humanitaria tras el terremoto de 1730.
El 18 de junio de 1731, Clemente XII lo promovió al arzobispado de Lima, donde tomó posesión en 1732. En esta etapa ejerció una labor conciliadora frente a graves conflictos con órdenes religiosas y momentos de tensión política, como el motín de Antequera. Aunque su relación con el virrey Castelfuerte fue difícil, logró fundar monasterios, reorganizar la administración de hospitales y fortalecer el cabildo.
A pesar del deterioro de su salud, realizó extensas visitas pastorales y gestionó el nombramiento de un obispo auxiliar para asegurar la continuidad de la labor episcopal. Falleció en Lima el 21 de abril de 1739, dejando un legado de equilibrio, diplomacia y firme compromiso pastoral en la arquidiócesis.